lunes, 6 de noviembre de 2017

Hablar sin miedo.



Tocar el alma a través de la piel y la sensualidad.
Se hace del sexo una carrera para tratar de llegar a algun sitio, o una lucha en la que nos hacemos responsables de conseguir dar placer morboso que es lo que la sociedad nos ha metido en la cabeza. Todo visto de una forma pornográfica.
He podido comprobar en mis años de masajista, que la gran mayoría de los hombres venían con un nivel de ansiedad altísimo. Ansiedad y frustración porque su vida sexual se había acabado, estaban cansados y aburridos del sexo. O de que a sus parejas ya no les apetezca tener mas sexo.

Y el mayor problema de la sociedad es el miedo a hablar de este tema abiertamente. Da miedo decirle a tu pareja que te aburres en la cama, que no sientes nada, que no tienes orgasmos. De ese modo, hablando y siendo sinceros podríais llegar a descubrir que el sexo primitivo no es el único. Que solo hay que abrir la ventana para descubrir que la penetración no lo es todo, y  que con una caricia o una mirada se puede sentir mucho mas.

El masaje consciente propone liberar nuestro cuerpo de patrones aprendidos, de creencias pasadas, de juicios y tensiones. Aprender a liberar heridas emocionales de nuestra infancia, traumas por experiencias pasadas. Observar la mente para vivir el ahora y dejar de repetir pautas obsoletas y dañinas. Solo así de esta manera dejaremos espacio para que la energía fluya con naturalidad.

Se trata a todo el cuerpo igual para despertar sensaciones dormidas. 
Es sentir como te tocan por dentro, mediante caricias por fuera. Estar presente en cada inhalación y con cada exhalación.
No busca nada, deja el cuerpo en total libertad para sentir. Es tu propio cuerpo el que dicta lo que sentir en cada momento, ya sea placer, tristeza, llanto, alegría, dolor.

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